jueves, 19 de julio de 2007

UN AMIGO SERÁ SIEMPRE UN HERMANO

Ayer en la tarde tuve el gusto de visitar en su despacho de la Conferencia Episcopal de Costa Rica a su Presidente, Monseñor José Francisco Ulloa, Obispo Diocesano de Cartago. Fue muy amable; tanto como lo fueron los demás Obispos durante las tres semanas en Aparecida, Brasil. Sea este el momento para reconocer la generosidad con la que nos trataron a los observadores evangélicos.

Al Obispo lo encontré el sábado pasado en el aeropuerto de Panamá cuando él regresaba de La Habana después de concluir la XXXI Asamblea del CELAM, y yo de Curitiba, Brasil, de una reunión de trabajo. Monseñor Ulloa venía acompañado del Obispo de Puntarenas, Fernández Guillen. Yo venía con mi esposa. En esto de quién acompaña a quien también se notan las diferencias confesionales entre los pastores católicos y nosotros los pastores evangélicos. El celibato nos diferencia desde 1139 cuando el Papa Inocencio II decretó el celibato obligatorio para todos los sacerdotes, Claro, este tema no fue precisamente el que escogimos para conversar.

Hablamos de la Conferencia de Aparecida (experiencia grata para ambos), de Visión Mundial Internacional y de mi responsabilidad con ella (coincidimos en la necesidad de trabajar a favor de los más pobres) y del reciente documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (con el cual, como es de suponer, diferimos). En la lógica doctrinal de un prelado católico no puede haber más que lealtad al Magisterio de su Iglesia y apego a sus doctrinas. La Iglesia es la Iglesia y sólo resta la esperanza de que las comunidades eclesiásticas un día vuelvan a ella, cual ovejas descarriadas al redil (el conocido ecumenismo de retorno). Él no lo expresó en esos términos (la conversación fue muy cordial y amistosa), pero lo que dijo era suficiente para que se captara el mensaje.

Pero esto no fue lo más importante de nuestro encuentro; sólo lo reseño por la actualidad del tema. Lo que en realidad importó fue la acogida generosa que me ofreció Monseñor Ulloa. Es una persona cálida y sincera. Me regaló el libro "La palabra social de los Obispos costarricenses (1893-2006)", yo le entregué mi "Más allá de la utopía. Liderazgo de servicio y espiritualidad cristiana". Me dijo que lo leería. Le prometí lo mismo con su obsequio. Nos animamos a seguir hablando de cómo promover la unidad en las diferencias y considerar vías de cooperación para trabajar por los más pobres de Costa Rica. !Razones hubo para salir agradecido! La unidad entre los hermanos es más fácil cuando existe la calidez de los amigos; allí donde las doctrinas distancian y condenan, el factor humano acerca y redime. Recuerdo ahora a Demetrio de Falera (siglo III AC) quien decía que "un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano". Así es.

Harold

domingo, 15 de julio de 2007

¿ECUMENISMO A PESAR DE TODO?

Los antiecuménicos de siempre y los antiecuménicos de ahora (que eran los ecuménicos de antes) se han unido en estos días para exponer, como trofeo de caza, los titulares publicados por los medios de comunicación a raíz del documento vaticano en el que se ratifica la antigua doctrina de que la Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo. Alegan que ahora sí hay razones para suspender todo indicio de cooperación. Dicen que ahí está lo que faltaba para silenciar el diálogo y no hablar más de la Unidad.

Vayamos por partes. El Cardenal William Levada, Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, firmó el pasado 29 de junio un documento titulado "Respuestas a cuestiones relativas a algunos aspectos de la doctrina sobre la Iglesia" en el que se reafirma que Cristo "ha constituido en la tierra una sola Iglesia"; que "solamente en ella han permanecido todos los elementos instituidos por Cristo mismo", y que ella "es la única Iglesia de Cristo". Según el documento, a las Comunidades cristianas nacidas de la Reforma del siglo XVI no se les debe conceder el título de "Iglesia" puesto que "no tienen sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden" y "no han conservado la auténtica e íntegra sustancia del Misterio eucarístico". En consecuencia, las comunidades evangélicas son comunidades cristianas, pero no Iglesias.

Se recuerda también que a las Iglesias Orientales sí se les llama "Iglesias". Ellas "tienen verdaderos sacramentos", "sucesión apostólica", "sacerdocio", y "Eucaristía". Por lo tanto, desde el Concilio Vaticano II "merecen el título de Iglesias particulares o locales, y son llamadas Iglesias hermanas de las Iglesias particulares católicas".

Si se me permite explicar el tema usando el argot futbolístico de estos días diré, entonces, que hay unas Iglesias que clasifican, otras que no entran ni "a los octavos de final" y una que se gana la Copa. Además, la que se gana la Copa, se la gana siempre y es, además, la que organiza el campeonato. Las comunidades evangélicas no entran a la final ni "por el sistema de repechaje", ni tienen derecho a "tiempo extra", ni mucho menos a tiros desde el punto penal (ya lo tuvieron en el siglo XVI y Lutero no quiso cobrarlos). No clasificaron por dictamen del árbitro (que, dicho sea de paso es el Director Técnico del equipo que siempre gana la Copa). Las Iglesias Orientales, por su parte, sí "pasaron"; jugaron la final y aunque la perdieron por varios goles en contra se llevaron un decoroso segundo lugar y merecen (es asunto de méritos) una Copa para alentar a sus seguidores. Por estos lados del fútbol ¿no será que comprendemos mejor los intríngulis de nuestras eclesiologías y se nos hacen menos amargas sus sentencias? No lo sé.

Entonces, una sola es la Iglesia (lo cual no es noticia nueva; ya nos lo habían recordado en la Dominus Iesus), algunas son Iglesias hermanas y otras Comunidades cristianas. El Cardenal Levada (el mismo de la Notificación en contra del padre Jon Sobrino), con la anuencia del Papa Benedicto XVI (su inmediato antecesor en la Sagrada Congregación), decidieron publicar estas respuestas con el ánimo de enseñar a los católicos y católicas que no hay por qué pensar que el Concilio Vaticano II se retractó de la doctrina de la Iglesia. Levada escribe para aclarar el "significado auténtico de algunas expresiones eclesiológicas que corren el peligro de ser tergiversadas en la discusión teológica". Y es bien sabido que muchos teólogos y teólogas católicos, inconformes con las declaraciones de su Magisterio, han procurado una hermenéutica más abierta para demostrar que el Vaticano II si fue más inclusivo y respetuoso con las demás expresiones de la fe cristiana. A estos es a quienes se les advierte ahora no seguir tergiversando la eclesiología.

Concuerdo con que estas declaraciones son inoportunas, impertinentes y lamentables (para algunos, fastidiosas). Estoy de acuerdo y acompaño ciertas voces de indignación, como las del Rev. Israel Batista, Secretario General del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), también las emitidas por la Federación de Iglesias Evangélicas de España (FEREDE) y las de Georges Lemopoulos, Secretario Adjunto del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), entre muchas otras. También expreso mi solidaridad con centenares de católicos y católicas que han protestado contra el documento; estos son los que más sufren los desaciertos del Vaticano. Pero, así como concuerdo con los ofendidos (evangélicos) y me uno al lamento de los afectados (católicos), me pregunto: ¿Acaso no tiene cada fe el legítimo derecho a sus errores? y ¿quién ha dicho que los errores de unos deben ser recibidos como verdades para todos? Y ¿por qué ahora algunos evangélicos reaccionan como si su acreditación eclesiológica dependiera del magisterio católico? Y también me pregunto, ¿qué si la Iglesia Católica decidiera tomarse tan a pecho todas las descalificaciones y las ofensas teológicas —eclesiológicas, escatológicas, soteriológicas, pnumatológicas y otras tantas “ilógicas”— que se le han propinado por parte de muchas iglesias evangélicas? Porque, la verdad sea dicha: cuando algunos sectores evangélicos se refieren a la Iglesia Católica, lo hacen con una virulencia inusitada. Algunos improperios hacia el catolicismo no son nada comparables a los académicos y formales términos de exclusión que usa la Sagrada Congregación para las Comunidades cristianas nacidas de la Reforma.

Si la Iglesia Católica reafirma que ella es la única Iglesia de Cristo y que los evangélicos no somos Iglesia, entonces quienes se deben preocupar (y ya lo están) son los mismos católicos y católicas. Es suya la Sagrada Congregación, es suyo el Cardenal Levada y suyo el Concilio de Trento y el Vaticano I (porque el Vaticano II es de todos). Una religiosa a quien aprecio y respeto me escribió en estos días diciendo: "Harold… yo no sé lo que pasa en el Vaticano... cuando creíamos que podíamos esperar vientos mejores, todo vuelve a lo antiguo, lo cerrado y lo autosuficiente". Y un laico católico compañero de Visión Mundial me escribió: "Harold, no comparto la declaración", y agrega que "este centralismo de Roma" es preocupante; lo califica de "poder arrogante".

Por eso, hoy me alarmo tanto por las acciones de la Iglesia Católica (en mi opinión inoportunas) como por las reacciones evangélicas (en mi opinión desentonadas). No se cuál de las dos es peor. Algunos evangélicos piden que nos levantemos y le digamos al mundo que somos auténtica Iglesia de Cristo. Y además, que dejemos todo intento de diálogo y no busquemos cooperar con quienes no reconocen ese auténtico carácter eclesial. ¡Como si el peregrinaje ecuménico a favor de la vida dependiera de este acuerdo! José Míguez Bonino, patriarca evangélico en la caminata ecuménica, se refería hace ya varios años a la necesaria "variedad en tensión" que nos condujera a una pastoral que tuviera en cuenta "los mecanismos normales de resolución... de conflictos" (1992). Sabia lección para atemperar las reacciones.

Entonces, ¿ecumenismo a pesar de todo? No; de ninguna manera. No creo que a pesar de todo, y mucho menos que se haga a cualquier precio, pero sí a pesar de estas diferencias doctrinales (muy antiguas, por cierto) a las cuales cada confesión tiene derecho. Afirmo la urgencia de un ecumenismo orientado a la vida (ecumenismo de misión), al servicio de las personas más necesitadas del mundo, comprometido con la paz y la justicia, dispuesto a dar testimonio del amor de Dios en el mundo. Y a mí, como al conocido teólogo belga George Casalis, "El futuro del ecumenismo no me interesa en lo más mínimo, si no lleva a pensar en primer lugar, en el futuro del ser humano y a trabajar a favor de ese futuro". Y es precisamente ese futuro el que está en peligro; no por las impertinencias de nuestras eclesiologías imperfectas, sino por las inclemencias de la exclusión social, la pobreza, la injusticia, el dolor y la muerte.

¿Podremos trabajar juntos en bien de la vida? El documento conclusivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, reunida en Aparecida, dijo que eso era posible y, además, un camino irrenunciable: “La comprensión y la práctica de la eclesiología de comunión nos conduce al diálogo ecuménico. La relación con los hermanos y hermanas bautizados de otras iglesias y comunidades eclesiales es un camino irrenunciable para el discípulo y misionero” (#227). Y yo, prefiero por ahora, aguardar con esperanza que esto se cumpla. Soy dueño de mi esperanza —terca, pero no ingenua— como otros de su fatiga y muchos de sus contradicciones.

lunes, 4 de junio de 2007

6 de junio: Chat con Harold Segura


El próximo miércoles (6 de junio) a las 22:00 horas (hora española) Harold Segura mantendrá un diálogo en torno al CELAM en LUPACHAT. ¡Regístrate ahora mismo!

viernes, 1 de junio de 2007

Ayer fue la última entrega desde Aparecida. Gracias. ¿Desea ver unas fotografías? | Harold Segura



(1) Ya estoy de nuevo en Costa Rica. Desde aquí les envié la última de las notas acerca de la V Conferencia del Episcopado. Les agradezco la amabilidad que tuvieron de seguir las crónicas y de compartir conmigo esta experiencia. Hice lo que a mi me hubiera gustado que hicieran conmigo si yo no hubiera estado en Aparecida. Por eso, además de las notas tomé fotos de las cuales les comparto 20 que pueden ver aquí: http://picasaweb.google.com/harold.segura/VConferenciaEpiscopal?authkey=4UvGWVtvLM8


(2) Espero escribir unas breves notas más con asuntos que no traté y con comentarios del texto final que expedirá el Papa. Esas notas aparecerán en el Blog de LUPAPROTESTANTE en esta dirección: http://www.desdeaparecida.blogspot.com/ Aquí tiene acceso también a todas las crónicas publicadas en los días anteriores.

Si desea recibir información del Blog cada que se publique algo nuevo y de otros recursos publicados por LUPAPROTESTANTE, puede inscribirse aquí: http://www.lupaprotestante.es/suscribir.php

(3) Y por último, este miércoles 6 de junio tendremos en LUPAPROTESTANTE dos horas para un diálogo-chat con quienes deseen conversar sobre Aparecida. Será a partir de las 14:00 hs., hora de Costa Rica (15:00 hs de Colombia, las 17:00 hs de Brasil y las 22:00 hs. en España) Si desea participar debe inscribirse aquí: http://www.lupaprotestante.es/lupachat/
De nuevo, gracias y feliz fin de semana.


Harold

APARECIDA APENAS COMIENZA | Harold Segura

Aparecida, 31 de mayo de 2007


Hoy jueves terminó la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Sólo faltaban los actos protocolarios de clausura, la Misa final y un almuerzo en el Seminario Mayor de Aparecida, allí donde pasó una noche Benedicto XVI durante su reciente visita. El Mensaje Final fue aprobado ayer y su lectura formó parte del programa de clausura. Su lectura estuvo a cargo del Cardenal Julio Terrazas Sandoval (Bolivia). Al final de esta nota adjunto el texto completo que, como lo intuí al comienzo de la semana, ha gustado mucho a los progresistas (liberacionistas) y poco a los del ala tradicional. También se aprobó la cuarta redacción del Documento Final. A éste último se le hará una nueva revisión antes de enviarlo al Papa para su aprobación definitiva. La versión de ayer sigue siendo "no oficial". De modo que la definitiva estará disponible para el público a mediados de julio, según parece.



Se esperaba que la Comisión de Redacción haría nuevos cambios; y así fue. La nueva versión tiene diez capítulos (la anterior tenía ocho); algunos temas cambiaron de lugar; se introdujeron algunos temas nuevos; se ampliaron otros; en fin, se mantuvo el enfoque central de la penúltima versión, pero con algunos cambios significativos. Mi buen amigo, el Padre Lauren Fernández, Director de la Fundación Verbo Divino, en Quito, Ecuador, opina que este nuevo documento, con sus más de cien páginas, "se parece a un gran campo que produce toda clase de plantas" y que necesitaremos trabajar mucho para "encontrar los frutos apropiados, o las perlas escondidas en ese campo". ¿Quiéren conocer el nuevo índice?

INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE: LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS HOY
CAPÍTULO 1: LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
1.1 Acción de gracias a Dios
1.2 La alegría de ser discípulos y misioneros de Jesucristo
1.3 La misión de la Iglesia es evangelizar

CAPÍTULO 2: MIRADA DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS SOBRE LA REALIDAD
2.1 La realidad que nos interpela como discípulos y misioneros
2.2 Situación de nuestra Iglesia en esta hora histórica de desafíos

SEGUNDA PARTE: LA VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCÍPULOS MISIONEROS CAPÍTULO 3: LA ALEGRÍA DE SER DISCÍPULOS MISIONEROS PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO DE JESUCRISTO
3.1 La buena nueva de la dignidad humana
3.2 La buena nueva de la vida
3.3 La buena nueva de la familia
3.4 La buena nueva de la actividad humana:
3.5 La buena nueva del destino universal de los bienes y ecología
3.6 El continente de la esperanza y del amor

CAPÍTULO 4: LA VOCACIÓN DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS A LA SANTIDAD
4.1 Llamados al seguimiento de Jesucristo
4.2 Configurados con el Maestro
4.3 Enviados a anunciar el Evangelio del Reino de vida
4.4 Animados por el Espíritu Santo

CAPÍTULO 5: LA COMUNIÓN DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS EN LA IGLESIA
5.1 Llamados a vivir en comunión
5.2 Lugares eclesiales para la comunión
5.3 Discípulos misioneros con vocaciones específicas
5.4 Los que han dejado la Iglesia para unirse a otros grupos religiosos
5.5 Diálogo ecuménico e interreligioso

CAPÍTULO 6: EL ITINERARIO FORMATIVO DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS
6.1 Una espiritualidad trinitaria del encuentro con Jesucristo
6.2 El proceso de formación de los discípulos misioneros
6.3 Iniciación a la vida cristiana y catequesis permanente
6.4 Lugares de formación para los discípulos misioneros

TERCERA PARTE: LA VIDA DE JESUCRISTO PARA NUESTROS PUEBLOS
CAPÍTULO 7: LA MISIÓN DE LOS DISCÍPULOS AL SERVICIO DE LA VIDA PLENA
7.1 Vivir y comunicar la vida nueva en Cristo a nuestros pueblos
7.2 Conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades
7.3 Nuestro compromiso con la misión ad gentes

CAPÍTULO 8: REINO DE DIOS Y PROMOCIÓN DE LA DIGNIDAD HUMANA
8.1 Reino de Dios, justicia social y caridad cristiana
8.2 La dignidad humana
8.3 La opción preferencial por los pobres y excluidos
8.4 Una renovada pastoral social para la promoción humana integral
8.5 Globalización de la solidaridad y justicia internacional
8.6 Algunos rostros sufrientes que nos duelen

CAPÍTULO 9: FAMILIA, PERSONAS Y VIDA
9.1 El matrimonio y la familia
9.2 Los niños
9.3 Los jóvenes
9.4 El bien de los adultos mayores
9.5 La dignidad y participación de las mujeres
9.6 La responsabilidad del varón y padre de familia
9.7 La cultura de la vida y su defensa
9.8 El cuidado del medio ambiente

CAPÍTULO 10: NUESTROS PUEBLOS Y LA CULTURA
10.1 La cultura y su evangelización
10.2 La educación como bien público
10.3 Pastoral de la Comunicación Social
10.4 Nuevos areópagos y centros de decisión
10.5 Discípulos y misioneros en la vida pública
10.6 La Pastoral Urbana
10.7 Al servicio de la unidad y de la fraternidad de nuestros pueblos
10.8 La integración de los indígenas y afrodescendientes
10.9 Caminos de reconciliación y solidaridad

CONCLUSION


Como dice el Padre Lauren, en este gran campo, buscando, se podrán encontrar buenos frutos, entre ellos el del diálogo y la cooperación ecuménica. En muchos sentidos, Aparecida apenas comienza.
Harold

miércoles, 30 de mayo de 2007

BAUTIZADOS... SOLO ESO, BAUTIZADOS | Harold Segura

Aparecida, 30 de mayo de 2007

Aquí hay algo nuevo; por lo menos para mi. Es primera vez que leo en los documentos de la Iglesia Católica el reconocimiento de que este es un Continente de católicos bautizados, pero no de discípulos convertidos y practicantes de la fe. En el Documento de Síntesis esta declaración era clara. En la Conferencia, fue el Cardenal Cláudio Hummes (Brasil) quien volvió a repetir esa confesión. Él es uno de los representantes de Benedicto XVI en esta reunión, como Prefecto de la Congregación para el Clero. !Díganme si no está autorizado para hablar de estos temas! Lo que dijo fue: "... la mayoría de los católicos en nuestro continente no participan más, o nunca han participado, de la vida de nuestras comunidades eclesiales. Nosotros los bautizamos, pero por muchos motivos no hemos conseguido evangelizarlos suficientemente". En mi tierra dicen: "Más claro no canta un gallo". Y como si fueran poco sus palabras, las reafirmó con las del mismo Papa quien dijo, en un discurso a los Obispos brasileños en Sao Paulo que habían "bautizados no suficientemente evangelizados".

El Cardenal Hummes propuso emprender una gran Misión Continental. De esa Misión oiremos hablar mucho en los próximos años porque hoy fue aprobada por unanimidad y, es muy probable que se añada al Documento Final. Esa Misión formará parte de los lineamientos pastorales de la Iglesia a partir de Aparecida "hasta la próxima Conferencia del Episcopado". Y eso podría significar que es el proyecto pastoral las próximas dos décadas.

Pero ¿qué es la Misión Continental? Voy a intentar responder haciendo una síntesis personal de lo que he escuchado durante estos días: "Es una iniciativa evangelizadora acordada por los Obispos en procura de "despertar a la Iglesia" para que anuncie el nombre de Jesús con más intencionalidad, para que alcance a los que se han alejado, y para atraer a los que nunca han sido parte de ella". Hasta aquí mi intento profano de describirla. En otras palabras, es una avanzada católica para la re-evangelización de América Latina y el Caribe. El término "re-evangelizar" lo usó ayer martes Monseñor Raúl Eduardo Vela (Quito); y lo resalto porque recuerdo que ese mismo término yo lo usé hace varios años en una conversación personal con un amigo sacerdote y él me corrigió diciéndome: "Harold, nosotros no hablamos de re-evangelización, sino, de nueva evangelización". Y es que hasta hace poco no se admitía que había que volver a evangelizar a los bautizados, sino ir a evangelizar, como se hizo siglos atrás, a los no creyentes.

¿No creen, entonces, que por primera vez, en este punto particular de la evangelización, los católicos y los evangélicos nos hemos puesto de acuerdo? Pues si. Nosotros siempre creímos que aquí lo que hacía falta no era religión y tradición, sino fe y relación con Dios. Y resulta, para colmo de coincidencias, que hasta nos hemos puesto de acuerdo en algunos de los métodos que hay que usar para alcanzar ese objetivo: ir puerta a puerta buscando a los candidatos. ¿No lo creen? Es así. Lo que los evangélicos llamamos "visitación puerta a puerta" el Cardenal Hummes, interpretando las palabras del Papa lo llama "visitas misioneras domiciliarias". Para los evangélicos estas palabras son muy propias y nos hacen sentir en casa. Razón tiene el Dr. Juan Sepúlveda al preguntar "¿por qué nos criticaron tanto por hacer algo que ahora reconocen que también ellos tienen qué hacer?".

Antes de aprobar el Documento Final hoy miércoles (falta ver la tercera revisión y aprobarla hoy al terminar el día), la atención de los últimos dos días estuvo centrada en la Misión Continental. Es muy importante "para volver a ser una Iglesia fuerte y vigorosa", se ha dicho con entusiasmo.Nos dividimos en doce grupos de trabajo para revisar esa propuesta misionera y para hacer algunas observaciones. Yo estuve con un grupo de Obispos, dos laicos y una religiosa muy amables que me permitieron hablar en dos ocasiones. Dije que en esta Misión también podíamos trabajar juntos, aunque con las obvias reservas que ya conocemos. Después agregué que la pastoral bíblica, la renovación litúrgica y la movilización de los laicos pordrían ser tres ejes centrales para la renovación de las iglesias locales; por lo menos son esos tres elementos los que uno observa en los lugares donde el catolicismo tiene fuerza de renovación.

Hemos coincidido, después de muchos años, en el diagnóstico: los bautizados no han sido evangelizados. Falta ahora llegar a un acuerdo acerca de quién los va a evangelizar y cómo lo va a hacer, para que por fin sepamos qué es lo que significa el proselitismo.

Harold

martes, 29 de mayo de 2007

UN PASO ATRÁS Y DOS ADELANTE | Harold Segura

Aparecida, 29 de mayo de 2007

Entre ayer lunes y hoy martes el programa de la Conferencia ha girado entorno a la segunda versión del Documento Final. Se nos dio casi todo el día de ayer para leerlo, observar los cambios que se introdujeron, hacer sugerencias y, en el caso de los peritos y otros invitados especiales como nosotros los evangélicos, buscar a los Obispos que simpaticen con alguna de nuestras recomendaciones para que ellos, que tienen derecho a voz y voto las presenten por escrito ante la Presidencia.

En esta nueva versión se introdujeron algunas de las adiciones aprobadas en la última reunión de las Comisiones, pero otras cambiaron de lugar o, sencillamente, desaparecieron. La verdad es que la Comisión de Redacción tiene mucho poder para añadir, desplazar o eliminar algunos puntos. Los "de la Reforma" hemos estado atentos, sobre todo, a lo que dice el nuevo documento acerca del diálogo y la cooperación ecuménica y a los nuevos términos que se usarán para referirse a nuestras comunidades. Esperamos, por ejemplo, que no se hable más de "sectas protestantes", ni de "proselitismo protestante" o cosa parecida a la que escuchamos el primer día de la Conferencia. Es, como dije un día de estos, una "victoria gramatical" que puede tener efectos muy positivos en nuestras futuras acciones pastorales. Quisiéramos un documento que abra nuevas puertas de comunión fraterna y de colaboración en el servicio. Y tengo fe que así será (¿sigo optimista?).

El pastor pentecostal, Dr. Juan Sepúlveda (Chile), participó en la redacción del actual capítulo quinto, titulado "La comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia" y, de manera particular en la Sub-comisión de "Diálogo ecuménico e interreligioso". El pastor metodista, Dr. Néstor Míguez (Argentina), participó en la Comisión encargada de redactar la primera parte del documento, que ahora se llama "La vida de nuestros pueblos hoy". Mi aporte quedó en la Comisión sexta que ahora, en la nueva nomenclatura sería la octava, a cargo de "Algunos ámbitos y prioridades en la misión de los discípulos", y en la Sub-comisión que tuvo a su cargo dos ámbitos de la misión: juventud y niñez. La nueva redacción del documento se divide así:

PRIMERA PARTE: LA VIDA DE NUESTROS PUEBLOS HOY

Capítulo 1 : Los discípulos misioneros

Capítulo 2 : Mirada de los discípulos misioneros sobre la realidad

SEGUNDA PARTE: LA VIDA DE JESUCRISTO EN LOS DISCÍPULOS MISIONEROS

Capítulo 3 : La alegría de ser discípulos misioneros para anunciar el Evangelio de Jesucristo.

Capítulo 4 : La vocación de los discípulos misioneros a la santidad

Capítulo 5 : La comunión de los discípulos misioneros en la Iglesia

Capítulo 6 : El itinerario formativo de los discípulos misioneros

TERCERA PARTE: LA VIDA DE JESUCRISTO PARA NUESTROS PUEBLOS

Capítulo 7 : La misión de los discípulos al servicio de la vida plena

Capítulo 8 : Algunos ámbitos y prioridades en la misión de los discípulos

CONCLUSIÓN

Los últimos cambios se harán hoy y mañana miércoles saldrá la versión final. Los Obispos han enviado hoy "los modos", es decir, los cambios sugeridos. Estos se presentan ante la Secretaría. Y me dicen que hasta ayer lunes en la noche la Secretaría había recibido 2000 sugerencias de cambio. !La tarea de la Comisión de Redacción es tan grande, como su autoridad para marcar las líneas finales del Documento!

El nuevo texto goza de mejor coherencia temática; ordena los temas en una secuencia conocida (ver, juzgar, actuar); está mejor conectado con el lema de la Conferencia, y mejora la redacción y el estilo. Todo lo anterior es cierto, tanto como que es más rígido en sus postulados; más apegado a Benedicto XVI. Desde la perspectiva protestante tiene puntos de mucho interés y apertura (ya habrá tiempo para hablar de ellos), pero sin dejar de importunar con su eclesiologíal exclusivista (unicidad de la Iglesia a la manera de la Dominus Iesus) y sus propósitos de reconquista cultural y religiosa. Habrá que esperar los cambios finales en el documento de mañana miércoles.

En este momento se está votando el segundo documento oficial de esta Conferencia, titulado "Mensaje a los pueblos de América Latina y el Caribe". Me gusta. Leo en el mensaje referencias directas al diálogo ecuménico, a la opción preferencial por los pobres, a la urgencia de dinamizar la Iglesia por la trasformación del Espíritu Santo, al seguimiento radical de Jesús, a la promoción del diálogo abierto con los diversos actores sociales y religiosos, a la promoción de las comunidades eclesiales de base, a "ser servidores de la mesa compartida" (Recordé el libro de Rafael Aguirre, "La mesa compartida") y a ser "una Iglesia de brazos abiertos". Como comentó el Néstor Míguez, "lo nuevo no es lo que dice, sino quien lo dice".

En este momento estoy esperando la votación a este último documento...

El sistema electrónico de votación no funcionó. "Y me imagino cuánto costó", comenta un Obispo de Puerto Rico que tengo cerca...

Ahora si está el resultado final. Votos favorables: 110. Votos negativos: 16. En blanco: 2. !El mensaje ha sido aprobado!.

Debo, entonces, decir que, en mi opinión, que la Conferencia va dando un paso atrás y dos adelante.

Harold